Recibe palabras de animo
Nos encanta construir relaciones. Suscríbete a nuestro blog para recibir palabras de ánimo semanales y actualizaciones mensuales del ministerio a través de nuestras eNoticias en tu correo electrónico.
Etiquetas
Búsqueda
Compras en línea
Nuestros libros, recursos gratis, tarjetas, botellas de agua, y más
Blog
Más entradas del blog abajo
- Detalles
Escrito por Paulina C. Lux, voluntaria del Ministerio Hermana Rosa de Hierro en Nueva York
Por sus frutos los conoceréis. ¿acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. (Mat 7:16-20 RVR1960)
Mi padre era agricultor y fruticultor en mi país natal, la eterna primavera (Guatemala). Cuando era niña, disfrutaba de una fruta especial que él cosechaba. Se llamaba anna, era una manzana crujiente y jugosa. Según él, esta fruta fue producida en Israel por el agrónomo Abba Stein en 1950; se dice que la manzana se llama anna en honor a su hija. Desde pequeña, vi cómo papá cuidaba de los árboles frutales, cultivándolos en buena tierra para que tuvieran una raíz profunda e hidratada por la lluvia y pudieran producir buenos frutos; él tenía muchos árboles frutales y cada árbol producía frutos según su especie o naturaleza.
El árbol se conoce por su fruto; Jesús, hablándoles e ilustrando a la audiencia en general, probablemente a los religiosos o a los escribas que conocían la ley mosaica al pie de la letra y eran estrictos en su cumplimiento, pero cuyas palabras no eran coherentes con sus acciones.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. (Mat 23:23).
Ellos se dieron a conocer por sus frutos.
La pregunta que me hago a mí misma en este momento es: ¿Qué tipo de árbol soy? ¿Cómo sé que soy un buen árbol?
A Tales de Mileto se le atribuye esta frase: “La tarea más difícil es conocerse a sí mismo”. Es difícil porque se requiere humildad y sabiduría para aceptar los propios defectos. Es más fácil ocultar mi verdadero yo para no ser criticada o corregida, y aparento que soy una buena cristiana. Pero la apariencia no se puede mantener por mucho tiempo; mis acciones me delatan. Porque el fruto del que habla Jesús son nuestras acciones, palabras o nuestros hijos… Tengo tres princesas y se parecen a mí, en versión mini; tienen mi carácter; me exponen ante mis hermanas espirituales. Así es: son mis frutos. La palabra escrita nos exhorta a hacer una introspección, autoevaluación, y ver qué tipo de fruto estamos produciendo.
¿Cómo puedo producir buenos frutos? Primero se busca una tierra fértil para sembrar la semilla. La tierra es mi corazón, que esté dispuesto a recibir una buena semilla, que es la Palabra de Dios y regada por el Espíritu Santo, que es la fuente de agua viva. Una semilla sembrada sin ser regada por la lluvia se muere. Cuando Jesús venía de Judea a Galilea y pasó por Samaria, se encontró con la mujer samaritana y le pidió agua.
Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías , y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor , no tiene con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ...respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. (Juan 4:10-14)
El árbol bueno da buenos frutos y el árbol malo da malos frutos. Sabe, mi amada lectora, cada árbol da fruto según su especie. La espina en el desierto produce también espina. Cuando nuestro corazón está seco, es como un desierto que solo produce espina y lastima a nuestros seres amados: familia, esposo, hijos, familia espiritual, amistades, etc.
Es importante preparar la tierra primero, sanar nuestras heridas emocionales (niña interior) para que la tierra sea fértil y que la semilla del evangelio pueda germinar en nuestro corazón y ser regada por el Espíritu Santo, para que produzca buenos frutos para la adoración a Dios y la edificación de mi prójimo.
Porque el árbol malo da malos frutos, mas el árbol bueno produce frutos buenos; como el árbol de manzana anna, su fruto es jugoso.
¿Qué tipo de árbol le gustaría ser?
- Detalles
Escrito por Leylane Bertoldo Campos, voluntaria en los Ministerios Hermanas Rosa de Hierro en Recife, Pernambuco, Brasil
El dicho "la práctica hace al maestro" es un clásico en muchas culturas. Ya sea que estés leyendo este artículo en portugués, inglés o español, seguramente la has oído antes. ¿Pero es realmente tan simple? He oído que algunos psicólogos y neurocientíficos prefieren hacer una ligera corrección a este dicho. Dicen que "la práctica conduce a la permanencia", pero no necesariamente a la perfección. Esto es porque, si practicas algo de la manera equivocada, tu cerebro reforzará ese error. Con esto en mente, podemos aplicar esta lógica a nuestro camino con Dios, ya que el riesgo es muy similar. Cuando intentamos practicar una vida piadosa de la manera equivocada, podemos perseguir una perfección que nunca llegará. En cambio, podemos buscar una piedad que agrade a Dios—no para volvernos perfectos, sino para madurar y ser fructíferos.
Es común ver una visión simplificada de la espiritualidad dentro de nuestra comunidad. Para algunos, asistir regularmente a actividades de la iglesia, leer mecánicamente un capítulo de la Biblia y orar rápidamente antes de acostarse constituyen una especie de "combinación de santidad". Aunque estas acciones son esenciales cuando se realizan intencionadamente, reducir la fe a una lista de verificación puede ser una forma poco sabia y desordenada de nutrir nuestra vida espiritual. Debemos entender que la fe bíblica no es pasiva. La sabiduría de Dios también se manifiesta a través de la estrategia y la planificación, y esto es precisamente lo que demuestra la mujer de Proverbios 31.
Calcula el valor de un campo y lo compra;con sus ganancias planta un viñedo. (Prov 31:16 NVI)
La mujer de Proverbios 31 tiene una visión muy clara de su futuro. Fíjate que no compra una propiedad por impulso; la examina antes de tomar esa decisión. Al examinar una propiedad, es necesario evaluar pacientemente su idoneidad para el propósito previsto—en este caso, plantar un viñedo. Aquí hay un principio de sabiduría bíblica. En Proverbios, la persona sabia observa, reflexiona y actúa con discernimiento.
En este versículo también vemos a una mujer que dedicó sus esfuerzos a plantar un viñedo—una tarea que requiere visión a largo plazo. Un viticultor experimentado sabe que todo el proceso de plantar un viñedo exige paciencia. En los primeros años, el proyecto puede parecer estancado. Sin embargo, es bajo la tierra—oculto a nuestra vista—donde se realiza el verdadero trabajo. Ahí es donde la planta gasta toda su energía, hundiendo sus raíces lo más profundo posible para absorber los nutrientes necesarios. Si diera fruto sin raíces profundas, toda su estructura podría verse comprometida. Esto nos recuerda que la madurez cristiana también requiere la paciencia del cultivo—una práctica que nos llevará a ser como Cristo.
A primera vista, podríamos ver este versículo simplemente como una guía sobre negocios o finanzas. Sin embargo, la sabiduría de Dios se refleja en nuestra vida cotidiana. La forma en que examinamos nuestras elecciones también refleja el estado de nuestro corazón. Las acciones diarias que realizamos están profundamente ligadas a buenos hábitos que pueden acercarnos a Dios.
¿Alguna vez te has parado a pensar en cómo tomas tus decisiones? ¿Cómo gestionas tus recursos? ¿Cómo planificas tu tiempo, gestionas tu dinero o usas tus talentos? ¿Buscas tomar decisiones basándote en la sabiduría de Dios, en lugar del deseo de resultados inmediatos o de la necesidad emocional?
Al igual que un viñedo, el crecimiento espiritual requiere constancia diaria, poda y gran paciencia. Una vida espiritual verdaderamente valiosa no ocurre de la noche a la mañana, ni surge de repeticiones vanas carentes de propósito o planificación. Ya sea en casa, en el trabajo o en la iglesia, debemos aplicar la sabiduría de Dios a cada decisión que tomamos: examinar los asuntos y planificar a largo plazo.
Las mujeres cristianas buscan el éxito del Reino de Dios por encima de todo; examinan sus actitudes y gestionan con discernimiento lo que Dios ha puesto en sus manos. ¿Qué "tierra" necesitas examinar con más atención ahora antes de tomar una decisión? ¿Has estado plantando viñedos para el futuro o has vivido simplemente por impulsos presentes? ¿Has estado gastando tu energía plantando viñedos que alimentarán tu futuro, o has pasado tus días reaccionando solo a los impulsos y urgencias del presente?
Santiago 5:7-8 dice: "Por tanto, hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las lluvias de otoño y primavera. Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca."
Comienza hoy lo que esperas para el mañana. Prepárate para la venida de Cristo. Ora hoy por el futuro de tu matrimonio. Ora hoy por la adolescencia de tu bebé, o por los futuros cónyuges de tus hijos pequeños. Busca hoy el crecimiento espiritual que deseas para tu futuro. Practicar una vida piadosa puede no conducir a la perfección que busca el mundo, pero sin duda nos conducirá a una vida fructífera—una práctica que se lleva a cabo de la manera correcta, como Dios desea y nos ha enseñado, para que podamos fortalecer nuestros corazones, pues la venida del Señor está cerca.
