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La radiodifusión mundial cristiana tiene difusión por toda Latinoamérica que se llama La Voz Alegre. Al fin del año 2015, regocijamos en la aprobación de su segunda estación de banda corta en Madagascar. Junta con la primera estación que tiene en Alaska, alcanzan el mundo entero con su radiodifusión.
Desde el 2014, el MHRH ha trabajado con esta organización. Me ofrecieron la oportunidad de grabar segmentos de 2 a 3 minutos para mujeres. Su programa general contiene varios segmentos cortos que se repiten cada hora.
El segmento del MHRH se llama Luz para las Rosas y da unas palabras de ánimo, prácticas para la vida diaria de la mujer, y que les dirige al Señor.
¿Y por qué lo menciono hoy?
El tema de este mes es el gozo y el programa se llama La Voz Alegre.
Solicito tus oraciones por la radiodifusión mundial cristiana y La Voz Alegre, específicamente el rol que el MHRH puede jugar para alcanzar más mujeres para el Señor.
Para que puedan pasar la voz sobre el nuevo programa: Luz para las Rosas. Para más información, visita la página www.LaVozAlegre.com
La foto es de mí en la oficina de la radiodifusión mundial cristiana, en Nashville. Allí estoy grabando algunos segmentos para el programa.
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A veces, tengo la necesidad de desahogarme. Me siento frustrada y mis circunstancias no se están cambiando tan pronto como quisiera. Normalmente, reconozco que mi actitud debe de cambiar, pero me molesta una situación o me siento abrumada. Y por lo tanto, siento la necesidad de compartir la carga de mi frustración con otra persona.
Doy gracias a Dios por las personas especiales en mi vida que me permiten desahogarme. Dios me ha provisto unas amigas fieles y miembros de la familia que me animan y que escuchan mis pensamientos.
Sin embargo, me he dado cuenta que si sólo comparto el descarga de mis frustraciones, ella muy poco va a querer hablar conmigo la próxima vez. Me convierto en una persona negativa, si sólo comparto la ira, la frustración, o la carga.
Con esa advertencia en mente, me he puesto más atenta a compartir el gozo, especialmente en cuánto relación con lo que me estaba desahogando. Y cuando comparto ese gozo, doy la oportunidad a Dios recibir la gloria por esa oración contestada. Veo Su mano obrando y reconozco que no soy olvidada ni sola.