Escrito por Michelle J. Goff, fundadora y directora ejecutiva del Ministerio Hermana Rosa de Hierro
Las analogías agrícolas se encuentran en todo el Antiguo y Nuevo Testamento. Para comunidades de granjeros y pastores en las tierras de la Biblia, eran ejemplos prácticos para enseñarnos sobre la naturaleza de Dios y Su Reino. Juan 15 es uno de esos ejemplos. En este capítulo, encontramos la última vez que Jesús hace una de Sus declaraciones de “YO SOY”, igualándose con YHVH, Yahvé, el SEÑOR o Jehová.
»Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador.
»Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. (Jn 15:1, 5 NVI)
A través de la imagen de la Vid, Jesús ilustra la necesidad de permanecer en la Vid para la vitalidad de las ramas—la relación con Dios. También resalta la importancia de dar más fruto, como las ramas al reproducirse y multiplicarse—relaciones con otros.
¿Te suena familiar? ¡Sí! La base central de la visión del Ministerio Hermana Rosa de Hierro se encuentra en Juan 15. Existimos para equipar a mujeres para conectarse con Dios y las unas a las otras más profundamente.
A lo largo del año 2026, equiparemos a mujeres en esas dos áreas relacionales usando Juan 15 como texto principal. Las entradas del blog desarrollarán este tema, los eventos virtuales también lo expondrán, y publicaremos nuevos recursos en línea que multiplicarán nuestro esfuerzo.
Para introducir este tema durante el mes de enero, quiero elaborar cuatro puntos principales de Juan 15.
- Jesús es la Vid Verdadera y Su Padre es el Labrador (Jn 15:1). Dios es nuestra fuente de vida y amor (Jn 15:1, 9). Debemos permanecer en Él y en Su amor para sobrevivir.
- Debemos extender el amor de Dios a otros. Si permanecemos en el amor de Dios como Su amor permanece en nosotros, tenemos amor desde el que podemos obedecer Sus mandamientos y amar a otros (Jn 15:12-13, 17; Mt 22:36-40).
- El fruto de un discípulo es otro discípulo. Demostramos que somos Sus discípulos al dar el fruto de otro discípulo. Y fuimos escogidas para dar ese fruto—un fruto que perdura (Jn 15:8, 16).
- Separados de Dios, no podemos hacer nada (Jn 15:5). Como describió el apóstol Pablo, “Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento” (1Co 3:6).
Cada uno de estos puntos podría ser su propia lección. Las enseñanzas de Jesús en Juan 15 ofrecen una riqueza, abundancia y múltiples capas de aplicación, como las dijo a Sus seguidores y el apóstol Juan las escribió.
Los primeros 17 versículos de Juan 15 están escritos por completo en el capítulo 10 de Una sola razón: Conversaciones con solteras. El ejercicio que los acompaña afirma que los dos deseos más profundos del corazón son relación y propósito. Todos estamos buscando esas dos cosas.
No podemos ser discípulos ni dar el fruto de más discípulos sin tener una relación con la Vid verdadera.
¿Cómo puedes priorizar estar conectada a la Vid verdadera esta semana?
¿Qué paso puedes dar esta semana para sembrar, regar u orar específicamente para que Dios dé el crecimiento de un discípulo?
¿Cómo podemos animarte o equiparte para alcanzar esas metas?
Para el año 2026, ¡demos fruto juntas!
