Nos encanta construir relaciones. Suscríbete a nuestro blog para recibir palabras de ánimo semanales y actualizaciones mensuales del ministerio a través de nuestras eNoticias en tu correo electrónico.

Recibir nuestras comunicaciones

Etiquetas

Búsqueda

Otros idiomas

This devotional is also available in English.
Este artigo também está disponível em português.

Compras en línea

Nuestros libros, recursos gratis, tarjetas, botellas de agua, y más

Compra Ahora

Screenshot 20250618 220326 GalleryEscrito por Naijuvelin Díaz Leal, voluntaria del Ministerio Hermana Rosa de Hierro en Venezuela 

La palabra “seguir” nos indica ir detrás de, imitar, acompañar, dar continuidad a algo. En lo que se refiere a arrepentirse, lo entenderíamos como dejar de hacer lo malo y cambiar de actitud, contristarse, sentir dolor por haber ofendido a Dios. 

En Lucas 22, El Señor Jesús anuncia la negación de Pedro: 

Dijo también el Señor: Simón,Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearnos como trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte. Y Él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes de que tú niegues tres veces que me conoces (Lc 22:31-34 RVR60). 

Cuando decidimos seguir a alguién o algo, eso implica compromiso por nuestra parte, cambio, unión, fidelidad, firmeza, transformación, que es un proceso continuo que nos lleva a adoptar ciertas caracterísiticas por las que imitamos un modelo.

Pedro experimentó la trágica situación de su negación (descrita en Lucas 22:61-62) que él pensaba que nunca haría, aunque demostró lo contrario con sus actos, por lo que muchos lo califican de traidor o hipócrita. Y asimismo, volviendo sus ojos a Jesús, recordó tal vez Sus reiteradas preguntas: “Pedro, ¿me amas?” (Jn 21:15-19) y aun conociendo el Señor su corazón, le entregó la gran responsabilidad de cuidar la iglesia primitiva, a un hombre con errores, imperfecto. 

A través del libro de Juan, observamos las características dominantes de Pedro, apasionado por Jesús y, en ocasiones, dominado por sus emociones en las que  reinaba más su ego impulsivo. Pero ante la presencia de Jesús se doblegaba, notamos a un Pedro frágil, contristado, que nos lleva a conocer cambios de actitudes y comportamientos que implican reconocer el error, sentir remordimiento, y tomar medidas para no volver a repetirlo.

Seguir a Pedro en arrepentimiento debe ser imitarlo en cuanto a la decisión de reconocer el pecado, apartarse de él, y seguir fielmente al Señor. Es un compromiso de cambio, dando frutos dignos de arrepentimiento, de ir renovando la manera de pensar y actuar desde una perspectiva espiritual según la voluntad de Dios.

Hechos 2:14 nos enseña la invitación que hace Pedro en Jerusalén, en respuesta a ese arrepentimiento que produjo en él restauración y obediencia, dando cumplimiento al mandato previo de Jesús, “confirma a tus hermanos” (Lc 22:32, RV60). Es, entoces, cómo Pedro revalida esta petición, fortalece su compromiso de seguir a Jesús y, a su vez, nos deja la gran enseñanza de que en medio de ese proceso se glorifica la misericordia de Dios, que nos transforma a través del Espiritu Santo. Esto es vivir en la fe a Jesús, impulsado no por las emociones, sino por el Espiritu Santo.

Al igual que Pedro, tú y yo pasamos por procesos, tal vez en el día a día, frente a un mundo tan convulsionado, que nos debilita, caemos en pecado o erramos. Recordemos el testimonio fiel de Pedro, quien lloró amargamente y prosiguió a buscar, a través de su arrepentiemiento, el perdón de nuestro Padre. ¿Estás dispuesta a seguir a Pedro en arrepentimiento? ¿Quieres ser transformada al igual que Pedro lo fue?

Seguir a Pedro en arrepentimiento es reflexionar cada paso, lamentar o sentir dolor profundo  por haber ofendido a Dios. Por la gracia de Cristo, ¿estás dispuesta a revalidar el compromiso de cambio y transformación, para seguir en santidad?